viernes, 23 de diciembre de 2011

Diez tipos de bloqueo de escritor y consejos para vencerlo.

A quién no le ha pasado? Es un mal que afecta principalmente a los bloggers, escritores, periodistas, estudiantes. Te enfrentas al desafío de redactar una nota y... no puedes. Según Maite, hay diversos tipos de bloqueos. Ella ha confeccionado una muy buena tipología, con muchas distinciones que desconocía y que comparto con ustedes. Aparte de la clasificación, nos aporta algunas técnicas para romper el Síndrome de la hoja en blanco.

Obviamente, lo primero que haces es recurrir a Google y buscar "Bloqueo de escritor" esperando que aparezca una fórmula mágica que te libre del bloqueo. Si no, probablemente no habrías llegado hasta aquí. (A menos que hayas visto mi Twitter)
Yo lo he hecho varias veces, esperando que algún artículo fuera de utilidad para mi tipo de bloqueo. Generalmente encuentro artículos sobre el bloqueo de escritor de blogs y de escritores sin idea de una nueva historia, pero ese no es del tipo de writer's block que yo padezco.

Creo que lo principal para contrarrestar el bloqueo es saber de qué tipo de bloqueo se sufre, así que lo primero que debes preguntarte es: ¿De qué tipo de bloqueo sufro yo?

Después de la lectura de distintos blogs y basándome un poco en mi experiencia personal, se me da por clasificarlos así:

1. Síndrome de la ventana en blanco: Es el que sufren todos los escritores de blog cuando ya no saben sobre qué escribir en sus bitácoras. Si son como yo, que sostienen más de uno a la vez, cuando éste bloqueo se extiende a todas las temáticas que tratan puede volverse un dolor de cabeza.

2. Síndrome de la hoja en blanco: A todos los escritores nos llega un día en el que nos levantamos diciendo: "Hoy tengo ganas de escribir". Ya sea en Word, en máquina de escribir o en un cuaderno, nos sentamos con la hoja en blanco dispuesta a recibir palabras, pero una importante pregunta se cruza en nuestra mente. ¿Y sobre qué escribo?

3. Síndrome del hilo enredado: Especialmente para los que escriben algún tipo de narrativa. Tenemos la idea, sabemos qué ocurre al principio, en medio y al final, pero ¿cómo empezar?. El dicho reza, lo mejor es comenzar por el principio. ALTO. Ese dicho no se aplica a la narrativa.

4. Síndrome de la congestión mental: Generalmente ocurre después de un ataque de inspiración repentino. Te vienen tantas ideas a la mente que quisieras poder escribir cosas distintas con ambas manos mientras narras otra cosa en una grabadora. Son tantas que terminas por aturdirte y tu cerebro se constipa.

5. Síndrome NaNoWriMo (o Paranoia del concursante): Hay que llegar a una meta y los números parecen no avanzar. Para colmo, has exprimido tu idea lo más que creías poder y no aparecen nuevas ideas. Necesitas inflar la historia como sea, pero tu cerebro se ha quedado seco. Si eso no fuera poco, la fecha de plazo se acerca y tú sigues angustiado.

6. Hipo creativo: Vas bien con el hilo de la historia hasta cierto punto, pero no sabes como seguir, así que saltas a la siguiente escena que ya sabes cómo debe desarrollarse, así llegas hasta el final. Cuando quieres regresar y llenar los espacios en blanco, no sabes cómo hacerlo...

7. Depresión post-cierre: Acabas de terminar tu última novela que has estado sufriendo por mucho tiempo (días, meses, años... lo que sea que les tomó). La acunas como fuera un bebé, pero le has dado tanto de ti que sientes que no volverás a escribir nada tan bello. Así pasas algún tiempo, sin comenzar nada.

8. Interferencia creativa: Muchas veces ocurre que mientras uno se encuentra en el proceso de escritura de una historia, aparecen los indicios de otra completamente distinta. Quieres concentrarte en lo que estás escribiendo, pero la otra no te deja tranquila y salta en tu mente ante el más pequeño estímulo.

9. Virus de Interferencia Común Inducida por el Ocio (VICIO): Podría estar relacionado con el síndrome del procastinador, aunque no afecta a todos los casos. Son más sensibles al virus los que se padecen cualquiera de los padecimientos arriba mencionados. Siendo conscientes del bloqueo en que uno se encuentra, se cae en el VICIO de no hacer nada para estimular la creatividad.

10. Influencia Común: A veces la mayor culpable de nuestro bloqueo, es la influencia de nuestra vida diaria. La falta de tiempo, las ocupaciones, los contratiempos, todo eso nos hace perder el hilo de lo que ibamos escribiendo.

¿Cómo vencerlo?

1. Ventana en blanco: Existen muchas herramientas, la mayoría en inglés, que te darán una idea de qué puedes escribir en la red. En delicious he reunido mis favoritas.

Sin embargo, una de las principales recomendaciones para tu blog es saber qué buscan tus lectores. En Wordpress existen las estadísticas y para Blogger puedes añadir Google Analytics, que te descubrirá cuales son los términos por los cuales llega la gente a tu blog. También puedes usar esta herramienta de Google. Por ejemplo, la gente de Guatemala busca mucho su propio país. ¿Tendremos la necesidad de comprobar nuestra participación en la red? ¿Necesitamos encontrar a nuestra propia gente, escondida en el vasto mundo de internet?

Si nada de esto te funciona, puedes dedicarte a escribir una lista de 10 cosas o una entrada sobre el bloqueo de escritor. Ninguna de las dos falla nunca.

2. Hoja en blanco: Hay muchos generadores también sobre temas para historias. Mis favoritos están en inglés, pero hay uno que se lleva mis aplausos. El generador Seventh Sanctum te genera desde un personaje común hasta la más complicada enfermedad.

Mi consejo offline es: Escribe, garabatea, llena un par de páginas de palabras sin sentido y verás cómo van fluyendo las ideas y tomando forma.

3. Hilo enredado: Detente y escribe como pequeña anotación los temas que vas a tratar, sin importar el orden. Es ahora donde los post-it se hacen útiles, porque puedes escribir una idea en cada uno e irlos ordenando según tu gusto. Y luego podrás comenzar por el medio como García Márquez en Cien años de Soledad (Muchos años, después, frente al pelotón de fusilamiento...); o adelantando el final, como en Crónica de una muerte anunciada (El día en que lo iban a matar, Santiago Nassar...).

4. Constipación: Puedes usar el mismo método del anterior. Haz un resumen rápido de las ideas que tienes y así puedes continuar como lo deseas.

5. Paranoia: Respira, levántate y ve de paseo, mira una buena película o lee un libro pequeño, una novela corta. Si todavía no tienes ideas, escribe cosas sin sentido en tu cuaderno. Usualmente titulo una página que dice Divagaciones, y le añado la fecha. Me cuento a mí misma que no tengo ideas y de qué va la historia hasta que aparece alguna idea.

Si no te sirve, revisa las fichas de tus personajes. Alguno de los datos puede generar algún capitulo.

6. Hipo: Post-its al rescate. Vuelve a escribir las ideas centrales del último fragmento que tienes y del siguiente con el que quieres unirlo. En las notitas escribe distintas circunstancias que podrían llevar del punto A al punto B.

7. Depresión: Pasará algún tiempo. No te aflijas, el que quieras volver a escribir ya es un gran avance. Muchas veces, escribir epílogos de la historia puede ayudarte a dejarlo atrás. (Como fanfiquera, siento que sería como escribir fanfics de tus historias, jeje)


8. Interferencia: Escribe la trama central de la nueva historia y las ideas que no quieras olvidar. Así te dejará concentrarte y no tendrás que seguirte torturando.

9. Vicio: Lo más importante, hazte un horario para escribir. En otra entrada hablaré de lo que he aprendido por experiencia personal y leyendo los blogs de otros escritores sobre éste tema.

10. Influencia: No nades contra corriente. Dedícale el tiempo que sea necesario a tus asuntos pendientes, que luego ya podrás encontrar tiempo para escribir. Verás como luego las ideas regresan con mayor fluidez.


Fuente: Maite, desde Guatemala. "Escritora, Diseñadora Gráfica, amante de la música y artista en muchos sentidos".

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