viernes, 5 de junio de 2009

Angeles y Demonios: Libro vs Pelicula parte 1

Bueno, ya vi la película Ángeles y Demonios la adaptación de la novela de Dan Brown, y como buena adaptación, eliminaron personajes, cambiaron nombres, adaptaron diagolos de personajes que los decian en la novela y en la película lo dice otro personajes, a continuación les dejo, una seria de consideraciones y puntos clave que debería considerase para saber si debes leer primero el libro o ver la película y luego leer la novela.


.:I:.En la película el vaticano buscar a profesor Robert Langdon, mientras este nadaba, a las 5:00 am pero en la novela es el CERN que llama a Robert Langdon a su casa como se ve en el capitulo 1 de libro:

…“Robert Langdon despertó de su pesadilla sobresaltado. El telé­fono de la mesita de noche estaba sonando. Aturdido, lo descolgó.

—¿Diga?

—Estoy buscando a Robert Langdon —dijo una voz masculina.

Langdon se incorporó en la cama y trató de pensar con claridad.

-—Soy... Robert Langdon.

Consultó el reloj digital. Eran las cinco y dieciocho minutos de la mañana.

—Debo verle cuanto antes.

—¿Quién es usted?

—Me llamo Maximilian Kohler. Soy físico de partículas discon­tinuas.

—¿Cómo? —Langdon era incapaz de concentrarse—. ¿Está se­guro de que soy el Langdon que busca?

—Es usted profesor de iconología religiosa en la Universidad de Harvard. Ha escrito tres libros sobre simbología y...

—¿Sabe qué hora es?

—Le ruego me disculpe. Tengo algo que ha de ver. No puedo hablar de ello por teléfono”…


.:II:.Al principio de la película dar entender que los hechos sucedieron después de los sucesos de Código Da Vinci, y que el Vaticano estar a tanto de la participación de Robert Langdon con esos hechos. En la novela Ángeles y Demonios fue el primer libro que protagonizo Robert Langdon y su secuela es El Codigo Da Vinci y eso puede demostrarse si se leer el capitulo 3 de Codigo Da Vinci:

…”Mientras el Citroën seguía avanzando en dirección sur, apareció a mano derecha el perfil iluminado de la Torre Eiffel, apuntando hacia el cielo. Al verla pensó en Vittoria, y recordó la alocada promesa que se habían hecho hacía un año de encontrarse cada seis meses en algún lugar romántico del planeta. Langdon sospechaba que la Torre Eiffel habría formado parte de aquella lista. Era triste pensar que la última vez que la besó fue en un ruidoso aeropuerto de Roma hacía más de un año”…

Pero mas adelante en el capitulo 6 de El Codigo Da Vinci se encuentra esto:

…”Volvió a pensar en lo cerca que estuvo de la muerte aquel día en Roma. Era el segundo paralelismo de la noche. A la mente le volvió la imagen de Vittoria. Hacía meses que no soñaba con ella. A Langdon le costaba creer que de lo de Roma hiciera sólo un año; parecían décadas. «Otra vida.» Su último contacto por carta había sido en diciembre, cuando le había enviado una postal en la que le decía que se iba al mar de Java a seguir sus investigaciones sobre la teoría de las cuerdas... algo relacionado con el uso de satélites para seguir el rastro de las migraciones de las rayas. Langdon nunca había albergado la esperanza de que una mujer como Vittoria Vetra pudiera ser feliz con él viviendo en la universidad, pero su encuentro en Roma le había despertado un deseo que hasta aquel momento jamás se creyó capaz de sentir. De pronto su pertinaz soltería y las libertades básicas que ésta le permitía parecían haber zozobrado... y haber sido reemplazadas por un vacío inesperado que se había hecho mayor durante el último año”…


.:III:.La película en ambigrama con la palabra Iluminati estar impresa en una hoja de papel pero en la novela el ambigrama Iluminati es la quita marca de hierro y es la primera en hacer su aparicion como se puede leer en el capitulo 1 de Ángeles y Demonios:

…“Llevó el tazón vacío a la cocina y se encaminó pausadamente a su estudio chapado en roble. El fax recién llegado esperaba en la ban­deja. Suspiró, recogió el papel y lo miró.

Al instante, una oleada de náuseas le invadió.

La imagen que mostraba la página era la de un cadáver humano. El cuerpo estaba desnudo, y tenía la cabeza vuelta hacia atrás en un ángulo de ciento ochenta grados. Había una terrible quemadura en el pecho de la víctima. Le habían grabado a fuego una sola palabra. Una palabra que Langdon conocía bien. Muy bien. Contempló las letras con incredulidad






—Illuminati —tartamudeó, con el corazón acelerado. No puede ser...

Lentamente, temeroso de lo que iba a presenciar, Langdon dio la vuelta al fax. Miró la palabra al revés.

Al instante, se quedó sin respiración. Era como si le hubiera al­canzado un rayo. Incapaz de dar crédito a sus ojos, volvió a girar el fax y leyó la palabra en ambos sentidos.

—Illuminati —susurró.

Langdon, estupefacto, se dejó caer en una silla. Poco a poco, sus ojos se desviaron hacia la luz roja parpadeante del fax. Quien había enviado el fax estaba todavía conectado, a la espera de hablar. Lang­don contempló la luz roja parpadeante durante largo rato.

Después, tembloroso, descolgó el auricular”...


.:IV:.La película presenta que el cientifico asesinado es el compañero de laboratorio de Vittoria, y que ella se encontraba en el labotario cuando este fuera asesinado y mutilado pero en la novela el es el padre adoptivo de Vittoria como se puede por primera vez en el capitulo 8 de Angeles y Demonios.

…”—La situación es complicada, señor Langdon.

Langdon sintió una oleada de aprensión. —Pero... ¡alguien más se habrá enterado!

—Sí. La hija adoptiva de Leonardo. También trabaja como físi­ca aquí. Ella y su padre comparten el laboratorio. Son compañeros. La señorita Vetra se ausentó esta semana para llevar a cabo investiga­ciones de campo. Le he comunicado la muerte de su padre, y se halla de camino en este momento”….

Y el capitulo 17 presenta lo siguiente.

…“Muy pocos niños podían decir que recordaban el día que conocieron a su padre, pero Vittoria Vetra era uno de ellos. Tenía ocho años de edad, vivía donde siempre, el Orfanotrofio di Siena, un orfanato cató­lico cerca de Florencia, abandonada por padres que no llegó a cono­cer. Aquel día estaba lloviendo. Las monjas la habían llamado dos ve­ces para que fuera a cenar, pero como siempre, fingió no oírlas. Estaba tumbada en el patio, mirando las gotas de lluvia. Las sentía es­trellarse sobre su cuerpo... Intentaba adivinar dónde caería la si­guiente. Las monjas la llamaron de nuevo, con la amenaza de que la neumonía conseguiría que una niña de una tozudez insufrible sintie­ra mucha menos curiosidad por la naturaleza.

No puedo oíros, pensó Vittoria.

Estaba empapada hasta los huesos cuando el joven sacerdote sa­lió a buscarla. No le conocía. Era nuevo. Vittoria suponía que la aga­rraría y la metería dentro. Pero no fue así. En cambio, ante su asom­bro, se tumbó a su lado, y empapó su hábito en un charco.

—Dicen que haces muchas preguntas —dijo el joven.

Vittoria frunció el ceño.

—¿Es malo preguntar?

El joven rió.

—Supongo que no.

—¿Qué haces aquí?

—Lo mismo que tú, preguntándome por qué cae la lluvia.

—¡No me estoy preguntando por qué cae! ¡Ya lo sé!

El sacerdote la miró estupefacto.

—¿Sí?

—La hermana Francisca dice que las gotas de lluvia son como lá­grimas de ángel que bajan a limpiar nuestros pecados.

—¡Caramba! —exclamó el joven, como asombrado—. Eso lo explica todo.

—¡Pues no! —replicó la niña—. ¡Las gotas de lluvia caen por­que todo cae! ¡Todo cae! ¡No sólo la lluvia!

El sacerdote se rascó la cabeza, con expresión perpleja.

—Tienes razón, jovencita. Todo cae. Debe de ser la gravedad.

—¿La qué?

El joven la miró, estupefacto.

—¿No has oído hablar de la gravedad?

—No.

El sacerdote se encogió de hombros con tristeza.

—Lástima. La gravedad contesta a un montón de preguntas.

Vittoria se incorporó.

—¿Qué es la gravedad? —preguntó—. ¡Dímelo!

El sacerdote le guiñó un ojo.

—Te lo contaré durante la cena.

El joven sacerdote era Leonardo Vetra. Aunque había sido un estudiante de física laureado en la universidad, había oído otra lla­mada e ingresado en el seminario. Leonardo y Vittoria se hicieron excelentes amigos en el mundo solitario de las monjas y sus normas. Vittoria hacía reír a Leonardo, y él la tomó bajo su protección, le en­señó que cosas tan hermosas como los arco iris y los ríos tenían mu­chas explicaciones. Le habló de la luz, los planetas, las estrellas y la naturaleza, a través de los ojos de Dios y de la ciencia al mismo tiempo. La inteligencia y curiosidad innatas de Vittoria la convirtie­ron en una estudiante cautivadora. Leonardo la protegió como a una hija.

Vittoria también era feliz. Nunca había conocido la dicha de te­ner un padre. Si todos los demás adultos contestaban a sus preguntas con una palmada en la muñeca, Leonardo dedicaba horas a enseñar­le libros. Hasta le preguntaba cuáles eran sus ideas. Vittoria rezaba para que Leonardo estuviera siempre con ella. Después, un día, su peor pesadilla se convirtió en realidad. El padre Leonardo le dijo que se iba del orfanato.

—Me traslado a Suiza —dijo Leonardo—. He conseguido una beca para estudiar física en la Universidad de Ginebra.

—¿Física? —exclamó Vittoria—. ¡Pensaba que amabas a Dios!

—Le amo, y mucho. Por eso quiero estudiar Sus divinas reglas. Las leyes de la física son el lienzo que Dios dispuso para pintar en él su obra maestra.

Vittoria se quedó desolada, pero el padre Leonardo era portador de otras noticias. Dijo a Vittoria que había hablado con sus superio­res, y le habían dado permiso para adoptarla.

—¿Te gustaría que te adoptara? —preguntó Leonardo.

—¿Qué significa adoptar? —preguntó Vittoria.

El padre Leonardo se lo dijo.

Vittoria le abrazó durante varios minutos, llorando de alegría.

—¡Oh, sí! ¡Sí!

Leonardo le dijo que debía estar ausente una temporada para instalarse en su nueva casa en Suiza, pero prometió que iría a buscar­la al cabo de seis meses. Fue la espera más larga de la vida de Vittoria, pero Leonardo cumplió su palabra. Cinco días antes de su noveno cumpleaños, Vittoria se mudó a la ciudad del lago Leman. Durante el día asistía a la Escuela Internacional de Ginebra, y por la noche le daba clase su padre.

Tres años después, Leonardo Vetra fue contratado por el CERN. El y Vittoria se trasladaron a un lugar de ensueño, como la joven no había imaginado jamás”….


.:V:.El proyecto de la antimaterial en la película se ver que es un grupo de varias personas trabajando, en el mismo pero en la novela dice otra cosa en la parte final de capitulo 14 y mas adelante en los siguientes capitulos.

…“—Antes de informar a las autoridades —dijo Kohler—, he de saber en qué estabais trabajando vosotros dos. Has de llevarnos a vuestro laboratorio.

—El laboratorio carece de importancia —dijo Vittoria—. Nadie sabía lo que estábamos haciendo mi padre y yo. El experimento no puede estar relacionado con el asesinato de mi padre.

Kohler exhaló un suspiro.

—Las pruebas sugieren lo contrario.

—¿Las pruebas? ¿Qué pruebas?

Langdon se estaba preguntando lo mismo.

Kohler se secó la boca de nuevo.

—Tendrás que confiar en mí.

Estaba claro, a juzgar por la mirada encendida de Vittoria, que no iba a hacerlo”...


.:VI:.La mayoria de la accion se desarrolla en roma y el CERN es apenas apreciado en la película pero en la novela desde el capitulo 1 y hasta el capitulo 30, una buena parte se desarrolla en el CERN


.:VII:.En la película el camarlengo llevar a Robert Langdon a la oficina de Papa y el camarlengo le preguntar a Robert Langdon si creen en Dios, en la novela esta pregunta se la hace Vittoria a Robert en el capitulo 31.

…“Vittoria le estaba observando.

—¿Cree en Dios, señor Langdon?

La pregunta le sorprendió. El tono serio de Vittoria era aún más desarmante que la propia pregunta. ¿Creo en Dios? Había confiado en una conversación más trivial durante el viaje.

Un enigma espiritual, pensó Langdon. Así me llaman mis amigos. Aunque había estudiado religión durante años, Langdon no era un

hombre religioso. Respetaba el poder de la fe, la benevolencia de las iglesias, la fuerza que la religión proporcionaba a tanta gente, y sin embargo, para él, la suspensión de la incredulidad intelectual, obliga­toria para los que deseaban «creer», siempre había constituido un obstáculo demasiado grande para su mente académica.

—Quiero creer —se oyó decir.

La contestación de Vittoria no llevaba implícito ningún juicio o reto.

—¿Y por qué no lo hace?

Langdon lanzó una risita.

—Bien, no es tan fácil. Tener fe exige saltos de fe, aceptación ce­rebral de los milagros, como inmaculadas concepciones e interven­ciones divinas, por ejemplo. Además, existen los códigos de conduc­ta. La Biblia, el Corán, las escrituras budistas... Todos comportan exigencias similares y castigos similares. Afirman que, si no riges tu vida por un código específico, irás al infierno. No imagino a un dios capaz de gobernar de esa manera.

—Espero que no permita a sus estudiantes esquivar preguntas con su misma desfachatez.

El comentario le pilló desprevenido.

—¿Cómo?

—Señor Langdon, no le he preguntado si cree lo que el hombre dice de Dios. Le he preguntado si creía en Dios. Existe una gran di­ferencia. Las Sagradas Escrituras son cuentos... Leyendas e historias de la lucha del hombre por comprender su necesidad de encontrar un significado. No le estoy pidiendo una crítica literaria. Le pregun­to si cree en Dios. Cuando se tumba bajo las estrellas, ¿siente la pre­sencia de la divinidad? ¿Siente en lo más profundo de su ser que está contemplando la obra de la mano de Dios?

Langdon pensó durante un largo momento.

—Me estoy entrometiendo en su intimidad —se disculpó Vittoria.

—No, es que...

—En sus clases, hablará de temas relacionados con la fe.

—Sin parar.

—Y supongo que hará el papel de abogado del diablo. Siempre alimentando el debate”…


.:VIII:.Patrick McKenna es el nombre de Camarlengo en la película mientras que en la Novela es Carlo Ventresca.


Continuara....

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